"Quisiera ser un Cuis, para mojar tu cuisera...."
Cantaba la vaca medio mocha, parafraseando a un conocido canta-autor, mientras recorro esta región llena de cuernos, cual lechuzo mocho perdido en estas pampas---
Voy notando, y pienso, que aquí la ganadería no tiene el desbastador efecto que suele tener sobre los ecosistemas originarios, pisoteando y devorando el pastizal y la flora en general.
Las cabezas de ganado que puedo llegar a observar, son escasas. Las suficientes para abastecer el mercado local y las necesidades básicas de los lugareños. (supongo).
Aparentemente, el recurso frecuente del campesino de estas tierras esta dado por la cría de animales de granja como los porcinos (sin fiebre), los lanares y las aves de corral. El ganado equino es solo criado como herramienta y medio de transporte.
Los corrales son construidos de esta forma tan particular, con troncos de la zona que se entremezclan con la flora nativa, como en este caso, entre espinillos y palmeras buscando el reparo de la intemperie de forma natural.
Es lógico e inevitable que, dada nuestra cultura y nuestras costumbres, la convivencia con la fauna nativa no sea posible y sucedan estos lamentables episodios como el de este zorro, que se comió unos corderos y su cabeza fue destrozada a piedrazos.
Allí ha quedado colgado de un árbol como muestra y escarmiento para espantar a sus congéneres.
El zorro, ha proliferado en estos últimos años pues el gobierno provincial lo ha declarado como especie protegida y han penado su matanza. Lo que no hace (el gobierno) es darle de comer para evitar sus dañinos habitos. Tema polémico...
Allí están los hombres y sus costumbres, sus granjas, sus construcciones y sus inquietudes.
La mía, por ahora...
es seguir andando...
y pronto, ya os contaré la historia de un cordero,
pero esta vez,
no fue un zorro quien se lo comió...