Así la marcha de un caminante, se conmueve y se renueva, a cada momento, a cada instante...
Claro que se respira ese aire de quietud campesina, ese aire silencioso, casi desértico, de un mimetismo inevitable con el paisaje, con el acontecer, con la cotidianeidad repetida y enfrentada a nuestras vidas de aventura, que se generan en un correr desbordado de ansiedades desmedidas...
Pensamos en el instalado silencio de la naturaleza y la monotonía de estas tierras ...
Qué poco sabemos,
Qué poco vemos,
Qué poco miramos...
vamos de paso,
y aplastamos,
y destruimos.... dejando tal vez, en cada paso,
un gran espacio vacío...
A lo lejos, un galpón atrapa entre sus paredes y techos, otro gran espacio vacío...
Es un depósito de hierbas de una famosa marca de yerba mate...
yerba a la que se le agregan aromáticas autóctonas...
aquel que prueba esta yerba aromatizada, está mas cerca de lo natural..
Así es que escucho las voces del lugar, las que me cuentan que, desde que instalaron el depósito, lo raleado que ha quedado el suelo de poleo, peperina y mentas por demás...
Así dice mi primo: "...cuando eramos chicos, la vieja nos mandaba a buscar poleo, a pocos metros de la casa... hoy no vez un yuyo ni de pedo..."
Así pensando en los espacios vacíos llenos de ausencia, continuamos nuestra marcha hacia el volcán.
Hay abundantes y buenos ejemplares de la palmera Caranday.
He preguntado a las gentes, cual es el origen de estas palmeras, que solo crecen en esta región.
Espero una respuesta satisfactoria, que me cuente sobre asuntos geológicos, de continentes que se separaron o de tierras que estaban bajo el mar...
Nada de eso...
Como compensando, me cuentan que "antes, había muchas mas..."
Los incendios forestales son frecuentes todos los años, el avance de la agricultura también hace lo suyo...
Pero lo mas grave fue hace unos años.
Un hombre vino a comprar palmeras.
Buscaba ejemplares sanos, ni rotos ni quemados.
Pagaba $2000 por cada uno,
y los exportaba a la India, a el le pagaban $20000...
Eso es mucho dinero...
La razón es que
esta palmera, en su interior tiene al conocido palmito.
....y me quedo pensando en las veces que un corazón es la causa de la perdición.
Ay si supieras ... cómo se muere desde el corazón.
Ay si supieras, la cantidad de espacios vacíos que van quedando en mi camino,
entre yuyos y palmeras,
entre casas derruidas...
entre volcanes apagados...
extinguidos y olvidados.